A ti, que te mereces lo mejor.

Basta ya de mendigar un par de abrazos, un poco de amor y cuatro besos tontos sin sentido. Basta de arrastrarte por alguien que no se ha dignado a mirarte más allá de tu culo o de las tres cosas que le hayas dicho. Basta de dar hasta quedarte vacía y no recibir nada a cambio. Basta de conformarse. Pero YA. Fuera las excusas de las segundas oportunidades, de esperar a que la otra persona cambie, a que algo empiece a funcionar. Porque eso no va a pasar. No. Que sí, que todos con el paso de los años cambiamos, como es lógico. Pero la base de la que cada uno parte, ay amiga, eso sí que NO cambia. Pase el tiempo que pase. Y si hoy te quiso mal, mañana te querrá de igual modo. Y si ayer no se preocupó por cómo estás, ni hoy ni mañana lo hará.

tumblr_static_black-and-white-girl-sad-vintage-favim.com-258238Basta de aceptar lo que venga, de quedarte con eso porque algún idiota te dijo por ahí que era lo que merecías. O tú creías que sólo merecías eso. NO. Nunca te conformes, siempre puedes aspirar a más. Sobre todo si lo que tienes no te llena, no te hace feliz. No esperes a que las cosas pasen, haz que pasen. Sólo tú tienes el poder de cambiar cosas en tu vida. Y si la gente que te rodea no está a tu altura, pues hasta luego y por aquí no vuelvas.

Sí, puedo sonar resentida, cabreada, disgustada, decepcionada, furiosa. Quizá lo esté. Y es que llega un punto en la vida en que llegas al máximo, al tope, en el que te das cuenta de que no puedes seguir así.  Que tienes que asumir que quien un día te hizo feliz, hoy ya no está. Y lo peor es que no tiene intenciones de volver, ni siquiera para saber qué tal te trata la vida o la gente. Y para alcanzar el momento de cambio tienes que darte cuenta de que todo depende de ti. De que en tu poder está dejar el pasado atrás y mirar hacia delante por ti misma. Dejar los reproches, los remordimientos, la mala conciencia, los “y si” imposibles, las comidas de cabeza, las lloreras, los bajones; déjalo todo en casa y sal a la calle a comerte el mundo.

beautiful-girl-hair-laugh-Favim.com-2309324Porque aunque no lo creas, te mereces lo mejor, alguien que te quiera en el mismo sentido que tú a él. Alguien que te valore, que te aprecie, que cuente contigo para todo, que esté en las malas para consolarte pero sobre todo en las buenas para enorgullecerse de tus logros, que te apoye, que hable contigo, que confíe en ti. Y por encima de cualquier cosa, que te respete. No dejes que nadie te haga sentir pequeña, inferior, infravalorada, menospreciada, no dejes que las palabras se hundan en ti, no dejes que pasen por encima de ti.

Te mereces lo mejor, porque eres la mejor. Y como bien dice Compartiendo macarrones, eres jodidamente perfecta. Quédate con quien lo sepa y te quiera como lo que eres: perfecta.

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La última vez.

Piénsalo, nunca sabes cuándo será eso. Un día te das cuenta de que algo no va bien o que algo falla. No sabes qué es, así que sigues con tu vida sin darle mayor importancia. Igual tu pareja hace lo mismo, o no. Probablemente pase un tiempo hasta que uno dé el paso de hablar, de poner las cartas sobre la mesa. Empezáis a hablar, a intentar explicar qué es lo que está pasando, en qué estáis fallando. Pero nada, no hay vuelta atrás. O mejor dicho, uno (o quizá los dos) decide que esto se acabó, que no vale la pena seguir intentando algo que no funciona (¿o puede que él/ella no quiera que funcione?). Es igual, se acabó.

maxresdefault8Ajá, ahí es cuando te paras a pensar en todo detenidamente. Cuándo fue el último beso, la última vez que os acostasteis, que os dijisteis “te quiero” o “te echo de menos”, ese mensaje de buenos días y buenas noches, la última llamada, el emoticono sonriente, del corazón o cualquier otro, la última despedida y el último reencuentro. ¿Cuándo dejamos que esto llegara a pasar? ¿Cuándo decidimos rendirnos? ¿Dejarlo estar? ¿Cuándo se fueron las ganas de seguir intentándolo? (Si es que alguna vez se fueron del todo..)

large-3Es así, sin más, de súbito. De la noche a la mañana llega el vacío. Empiezas a darle vueltas, necesitas a toda costa una explicación para lo que ha sucedido. Y cuando no la encuentras, recuerdas una y otra vez todo. En especial los momentos más próximos. Aquella vez que te diste cuenta de que su sonrisa no poseía la misma magia que al principio, no sentías calor cuando te abrazaba y no te miraba del mismo modo. Había algo en él que se había disipado durante el camino. La conexión entre vosotros ya no era la misma, lo sabías y creías que él también lo notaba (o puede que no quisiera verlo). Y más de lo mismo, volviste a caer en la trampa de creer que todo se arreglaría, así sin más. Y cuando quisiste darte cuenta tropezaste de nuevo y te quedaste tirada en el suelo, sin nadie a tu lado que te ayude a levantarte.

1641409_twnugvmqnbqifiu¿Y ahora qué?, te preguntarás. Ahora te queda el recuerdo. Sí, no todo es bueno ni perfecto pero seguro que te quedarás con la mejor parte. Las discusiones, los malentendidos, los desacuerdos; todo queda a un lado cuando ya no te queda nada. El rencor no sirve en absoluto y lo mejor que puedes hacer es sonreír. Sonreír por todas las veces que lo hicisteis juntos, por lo que vivisteis, por lo que vendrá. Juntos o separados, esos recuerdos siempre serán sólo vuestros.

Y cada última vez, será lo que recuerdes siempre con mayor claridad.

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Aprender a crecer.

El ser humano es tozudo por naturaleza. Le gusta tropezar con la misma piedra mil y una veces –y las que le quedan-.
Parece que nunca aprende, ¿verdad? O quizás sea que si vuelve a chocar es porque ha descubierto que le gusta ese sentimiento que le provoca caer y levantarse, saber que siempre habrá alguien que le ayude a mirar hacia delante.

Captura-de-pantalla-2015-04-23-a-las-11.39.06Cuesta mucho entender que lo que una vez nos hizo daño, probablemente nos lo volverá a hacer, antes o después. Sin embargo, siempre nos queda ese “¿y si esta vez fuera diferente?” Es una opción, aunque bastante improbable.

No te diré aquello de que debes seguir adelante, dejar de tropezar con esa piedra que tanto parece gustarte. No estaría bien que yo lo dijera, soy la primera en repetir esa caída tantas veces como haga falta. Y sólo al final entiendo por fin qué quiero hacer con mi vida y con esa situación que tanto daño me está haciendo.

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Sí te diré que intentes quedarte con lo bueno, porque todo tiene un lado positivo. De todas las caídas y todos los golpes se aprende algo nuevo, del mundo y de uno mismo. Quedarán cicatrices en tu cuerpo que te recuerden el camino recorrido, y te saquen una sonrisa cuando recuerdes las absurdas pruebas que te obligaste a superar. La última vez que decidí cambiar de sentido, aprendí que resulta inútil apostar todo por alguien y convertirlo en prioridad cuando esa persona te tiene como opción.

Aprendí que las cosas difíciles cuestan, pero que vale la pena intentarlo. Aprendí que tengo suerte de rodearme de amigos que se quedan a mi lado a pesar de mis múltiples fallos.

Aprendí que a veces las personas actúan de un modo que no comprendemos, aunque en el fondo lo estén haciendo por nuestro bien. Aprendí que hay mentiras justificadas, verdades ocultas que nos protegen de un dolor indescriptible. Aprendí que hay personas que se quedan toda la vida, que de un modo u otro quieren tenerte en la suya.

653af5864a4c2465ccbfd701e793e18aAprendí a sentirme libre, a no depender de nadie, a ser feliz con lo que hago y por lo que soy. Aprendí a olvidarme del “qué dirán” y de las apariencias, porque quien más aparenta es quien más infeliz se siente.

Aprendí que los cuentos de hadas existen siempre que te los creas, que los príncipes azules destiñen pero siempre manteniendo ese reflejo de brillo y color.

Aprendí que hay personas que se marchan y ya nunca vuelven. No vayas detrás de ellos, no valdrá la pena todo ese sufrimiento.

Aprendí que quien te quiere se quedará, te será sincero, llorará contigo, te abrazará cuando se lo pidas, te odiará de vez en cuando, se reirá contigo y de ti, te besará si le apetece, se beberá la vida contigo.

500Aprendí que la paciencia es un arma de doble filo que hay que saber utilizar. Supe qué es lo que me merezco y quiénes son aquellos que te valoran de verdad, por lo que eres y por lo que das.

Esto lo aprendí gracias a TI.

Y ojalá que tú al menos te quedes con la mitad de todo ello.