Los abuelos deberían ser eternos.

El martes fui a ver El olivo y me acordé de ti. Me he dado cuenta de lo mucho que te echo de menos. Desde el primer minuto algo dentro de mí se ha removido. Veía a Alma mirar a su abuelo y me veía a mí, mirándote. Cuando por primera vez han aparecido juntos en pantalla, he deseado que le llamara yayo, como yo te decía a ti. No he fallado.
Hoy hace un año que te fuiste y saco ahora a la luz la carta que no pude leerte en su momento porque me fallaron las fuerzas:

“En los últimos años, desde que empezó con sus achaques, no había fin de semana en el que no fuera a verle a su casa. No era fácil, ver cómo físicamente empeoraba mientras su mente se mantenía lúcida y consciente de cómo los años empezaban a pasarle factura.
Recuerdo su cara, una media sonrisa; cada vez que la abuela empezaba a decir tonterías, a hablar de una vida pasada y él lo sobrellevaba lo mejor que podía. Me gusta pensar que se comportaba así porque seguía enamorado de ella..

Recuerdo también cómo iba perdiendo fuerza. Y yo, para asegurarme de que todo iba bien le decía venga, a ver con cuánta fuerza eres capaz de apretarme la mano. Y él siempre lo hacía con una gran sonrisa y diciéndome que tenía la nieta más guapa y más bonita del mundo.
Después, en la residencia, más de lo mismo. Cuando le fallaban las fuerzas, cuando iba a verle y estaba en cama, cuando nadie esperaba que mejorara, y empezaba a chincharle diciéndole que él no querría que su nieta le viera así. De un modo u otro, siempre conseguía salir adelante con una gran sonrisa. Y por encima de todo, abrazándome bien fuerte y cogiéndome de su mano.
Hace casi dos años ingresaste en el hospital, y doy gracias por dar con una médico que apostó por ti y saliste adelante. Recuerdo esos días como un apretón de manos continuo. (..)

La última vez que nos vimos yo llevaba manga corta y tú ibas en sandalias. Te contaba que me iba a Perú y tú se lo decías a la abuela, que no se enteraba de mucho. Me decías que eso estaba muy lejos pero que seguro que era bonito.
Me encantaba ir a visitarte. Me hacías sentir orgullosa por saber que yo tenía el mejor abuelo del mundo y de la galaxia. Que soportaste mucho, cuidaste de la abuela aun cuando su cabeza ya estaba muy lejos de aquí. Y sé que todos te echarán de menos.
Me dejas huérfana abuelo, pero sé que he ganado un ángel en el cielo.
Sé que siempre te sentiste orgulloso de mi, de lo que soy, de cada logro que he ido consiguiendo.

Gracias, por darme el mejor padre del mundo. Gracias, por tantas navidades juntos, por malcriarme, por nuestros momentos, por cada sonrisa que llevo grabada a fuego por dentro.

Te vamos a echar de menos.
Te quiero abuelo, hoy y siempre.”

abue

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4 pensamientos en “Los abuelos deberían ser eternos.

  1. Sabes? Mi perfil de Facebook enseña lo mucho que quiero a mis abuelos aunque ya no estén. De foto de portada la calle con el nombre de mi abuelo de Salamanca (yo me llamo como él) y de foto de perfil el retrato que mi abuelo Elu me hizo a mis 12 años… Los echo mucho de menos, pero me quedan muchos recuerdos que volver a “ver” una y otra vez.
    Besos
    Fer

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